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Magallanes y el boom del hidrógeno verde: inversiones y desafíos

April 10, 2026

En el extremo sur del mundo, donde los vientos patagónicos soplan con una constancia y una fuerza que pocas regiones del planeta pueden igualar, Chile está construyendo lo que podría convertirse en uno de los complejos industriales de energía limpia más importantes del siglo XXI. La Región de Magallanes y la Antártica Chilena, históricamente conocida por su ganadería ovina, su riqueza pesquera y los restos de su era del gas natural, está protagonizando una transformación radical: el boom del hidrógeno verde, una industria que promete llevar inversiones por más de USD 20.000 millones al territorio más austral de Chile.


Por Qué Magallanes: El Don de los Vientos

La lógica de por qué Magallanes se convirtió en el epicentro del hidrógeno verde chileno es irrefutable desde el punto de vista físico. La región registra velocidades de viento de entre 9 y 12 metros por segundo de forma constante durante todo el año, una de las mejores condiciones eólicas del hemisferio sur y comparable con los mejores sitios del Mar del Norte europeo. Esos vientos no son solo un recurso energético: son la materia prima fundamental de todo el proceso.

El hidrógeno verde se produce mediante electrólisis: una corriente eléctrica —generada por la energía eólica— separa moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno. En Magallanes, la abundancia de viento permite generar esa electricidad a costos extremadamente bajos, lo que reduce el costo del hidrógeno producido y hace al producto patagónico competitivo en los exigentes mercados de Europa y Asia. Además, la región está ubicada junto al Estrecho de Magallanes, uno de los corredores marítimos más importantes del mundo, lo que facilita enormemente la logística de exportación de derivados como el amoníaco verde y los e-fuels.


Haru Oni: La Primera Planta del Mundo

El proyecto más icónico —y el que puso a Magallanes en el mapa energético global— es Haru Oni, desarrollado por la empresa HIF Global en Cabo Negro, a pocos kilómetros al norte de Punta Arenas, junto al estrecho de Magallanes.

Haru Oni no es solo el proyecto de hidrógeno verde más avanzado de Chile: es la primera planta de e-Fuels operativa del mundo. Iniciada en diciembre de 2022 con una inversión de USD 78 millones, utiliza energía eólica y electrólisis para producir hidrógeno verde, captura CO₂ de una fuente biogénica y combina ambos elementos para obtener e-gasolina y e-LG (gas licuado sintético) —combustibles neutros en carbono que pueden usarse directamente en motores de combustión sin modificaciones.

El respaldo empresarial del proyecto es de primer nivel mundial: Porsche, Siemens Energy, Enel, ExxonMobil y Gasco son socios e inversionistas del proyecto. Porsche en particular ha comprometido la compra de e-gasolina producida en Magallanes para su línea de vehículos de alto rendimiento, convirtiendo a Haru Oni en el primer eslabón de una cadena de valor global que une los vientos patagónicos con los circuitos de carreras europeos. En abril de 2023, la segunda mayor empresa de energía de Japón, Idemitsu Kosan, firmó una alianza estratégica con HIF Global para comprar e-combustible producido en Cabo Negro, lo que confirma el interés asiático en asegurar suministros desde Magallanes.

La hoja de ruta de HIF prevé escalar Haru Oni a una producción de 173.000 toneladas por año de e-fuels con una inversión total de USD 830 millones, consolidando el sitio como uno de los mayores productores de combustibles sintéticos del mundo.


El Portafolio de Proyectos: Una Región Transformada

Más allá de Haru Oni, el mapa de proyectos de hidrógeno verde en Magallanes incluye iniciativas de escala y diversidad impresionantes:

Faro del Sur (Enel Green Power)

Desarrollado por Enel Green Power Chile en la Región de Magallanes, este proyecto contempla 240 MW de electrolizadores alimentados por un parque eólico dedicado. Producirá 25.000 toneladas de hidrógeno verde por año que serán vendidas a HIF Chile para producción de e-fuels de exportación, evitando más de 600.000 toneladas de CO₂ anuales.

HNH Energy: El Proyecto Más Ambicioso en Pausa

HNH Energy es el proyecto de mayor envergadura anunciado para Magallanes, con una valorización cercana a los USD 11.000 millones. Sin embargo, en 2026 anunció una pausa en su desarrollo, reflejando la realidad de que los proyectos de escala gigante están esperando mejores condiciones de mercado, especialmente la consolidación de la demanda internacional y la caída adicional de los costos de los electrolizadores.

Vientos Magallánicos (RWE Renewables)

La empresa alemana RWE Renewables desarrolla en Magallanes el proyecto Vientos Magallánicos, un parque eólico de gran escala diseñado como fuente de energía para producción de hidrógeno verde. Su inclusión es significativa: RWE es uno de los mayores operadores de energía renovable de Europa y su presencia en Magallanes refleja el interés estratégico de las empresas alemanas en asegurar suministros de hidrógeno verde para cumplir con los objetivos climáticos de la Unión Europea.


La Inversión Pública: CORFO y el Centro NEMa

El Estado chileno no ha sido un espectador pasivo en el desarrollo del hidrógeno verde patagónico. Entre 2020 y 2025, la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) comprometió $41.587 millones en 114 proyectos de hidrógeno verde a nivel nacional, de los cuales la Región de Magallanes concentra el 21% de los montos.

La aceleración del financiamiento público es llamativa: entre 2020 y 2022 se habían comprometido apenas $2.957 millones. En 2023 y 2024 esa cifra se multiplicó por más de diez, alcanzando los $37.695 millones en solo dos años. El punto de inflexión coincidió con la actualización de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde del gobierno del expresidente Boric.

El proyecto más relevante de toda la cartera CORFO en hidrógeno verde es el Centro Tecnológico para la Innovación en Hidrógeno Verde en Magallanes, conocido como NEMa (Núcleo de Energía de Magallanes), adjudicado en 2024 a la Fundación Chile por $6.000 millones. Este monto representa el 68,5% de toda la inversión regional en H2V y el 14,4% del total nacional, y convierte a NEMa en el mayor proyecto individual de la cartera CORFO en el sector.

El programa contempla 10 líneas de actividad estructuradas en dos años, orientadas a formar capital humano, certificar proveedores locales, desarrollar infraestructura de pruebas y transferir conocimiento técnico a las empresas y profesionales de la región. El objetivo es que Magallanes no sea solo un territorio donde se instalen plantas externas, sino que desarrolle capacidades propias para participar activamente en la cadena de valor del hidrógeno verde.


El Impacto Territorial: Más Allá del Hidrógeno

Uno de los efectos más concretos del boom del hidrógeno verde en Magallanes es que ha detonado un proceso de fortalecimiento territorial que beneficia a múltiples sectores más allá de la industria del H2V. La planificación, la infraestructura, la formación de capital humano y la coordinación público-privada generadas en torno al hidrógeno verde han creado externalidades positivas que hoy benefician a la minería, la pesca, el turismo y la logística regional.

Magallanes ha desarrollado una red de proveedores locales especializados en servicios de ingeniería, construcción y mantenimiento industrial que antes no existían. Universidades y centros de formación técnica han ampliado sus programas orientados a las necesidades de la industria energética emergente. Y la región ha atraído a profesionales calificados desde otras partes de Chile y del mundo, diversificando su capital humano de manera inédita.


Los Desafíos que Frenan el Despegue Pleno

A pesar del entusiasmo y la escala de los anuncios, el desarrollo del hidrógeno verde en Magallanes enfrenta desafíos concretos que han ralentizado el paso de los proyectos más ambiciosos:

Permisos y Evaluación Ambiental

El principal cuello de botella operativo es la lentitud del proceso de evaluación ambiental para proyectos de gran escala. Chile no cuenta aún con normas específicas para la desalación de agua de mar a gran escala —necesaria para los electrolizadores en la zona árida del norte y para algunas plantas patagónicas— ni con regulaciones claras para la electrólisis industrial. Esta ausencia normativa obliga a los proyectos a tramitarse bajo marcos generales que no fueron diseñados para evaluar esta tecnología.

La Fundación FIMA ha señalado que varios proyectos en Magallanes aún no han mostrado un cambio significativo en la matriz energética local, cuestionando la transparencia de la información entregada por las empresas en sus declaraciones ambientales. El Ministerio del Medio Ambiente respondió que “la protección ambiental no es un freno al desarrollo, sino una condición para que éste sea justo, respetuoso con los territorios y sostenible en el tiempo”.

Infraestructura Portuaria Insuficiente

Para exportar amoníaco verde, e-fuels y otros derivados del hidrógeno, Magallanes necesita infraestructura portuaria especializada que hoy no existe a la escala requerida. El Puerto de Punta Arenas opera con instalaciones diseñadas para el comercio regional, no para la exportación masiva de commodities energéticos. La construcción de terminales especializadas requiere inversiones en infraestructura pública que el Estado chileno aún no ha comprometido formalmente.

Demanda Internacional en Maduración

El mercado global del hidrógeno verde todavía está en construcción. Aunque Alemania, Japón, Corea del Sur y los Países Bajos han firmado memorandos de entendimiento con Chile, los contratos de compra a escala industrial son aún escasos. Los proyectos de mayor escala —como HNH Energy— han optado por pausar su desarrollo mientras esperan que la demanda global madure y que los precios del hidrógeno verde se acerquen a los objetivos de competitividad con el hidrógeno gris.

El Desafío del Agua

Producir hidrógeno requiere agua pura en grandes volúmenes —aproximadamente 9 litros por kilogramo de hidrógeno producido. En Magallanes, a diferencia del norte de Chile, el agua no es escasa en términos absolutos, pero sí requiere tratamiento para cumplir los estándares de pureza necesarios para la electrólisis. Los planes de manejo hídrico de los proyectos deben ser cuidadosos para no afectar los ecosistemas de turberas y humedales patagónicos, que son algunos de los más importantes almacenes de carbono del planeta.


Magallanes 2030: Una Región en Transición

El hidrógeno verde está redefiniendo la identidad productiva de Magallanes de una manera que no tiene precedentes desde el descubrimiento del petróleo en el Estrecho en 1945. La región que durante décadas dependió del gas natural —cuyas reservas están en declive acelerado— está construyendo su próxima economía sobre los vientos que nunca dejan de soplar.

El camino no será lineal ni libre de tropiezos. La pausa de proyectos como HNH Energy, las dificultades regulatorias y la tardanza de la demanda internacional son señales de que el cronograma original era demasiado optimista. Pero los fundamentos son sólidos: el recurso eólico es real e inagotable, los compradores internacionales existen, el Estado está invirtiendo en capacidades locales y proyectos como Haru Oni ya están produciendo los primeros combustibles verdes del mundo en territorio patagónico. Magallanes no está esperando el futuro energético: lo está fabricando, literalmente, del viento y del agua.