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Cómo Chile alcanzó más del 38% de energía solar y eólica en su matriz

April 10, 2026

Chile acaba de escribir uno de los capítulos más extraordinarios de la historia energética de América Latina. En 2025, la generación solar y eólica alcanzó el 38% de toda la energía inyectada al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), un récord histórico que consolida a estas dos tecnologías como los pilares estructurales de la matriz eléctrica chilena. Sumadas a la hidráulica y otras renovables, dos tercios de la electricidad generada en Chile ya proviene de fuentes limpias. Esta es la historia de cómo un país con apenas el 0,3% de la población mundial llegó a convertirse en un referente global de la transición energética.


Los Números que Marcan el Antes y el Después

El hito del 38% no surgió de la nada: es el resultado acumulado de una transformación que lleva más de una década. Para dimensionar el salto, basta comparar las cifras:

AñoParticipación Renovable TotalSolar + Eólica
202363%~28%
202470%~33%
202563% generación bruta / 75% peak38%
Enero 2026Máximo horario de 93,59%Peak conjunto 76,44%

En el año 2025, el sistema eléctrico chileno generó un total de 87 TWh, de los cuales el 63% provino de fuentes renovables sin emisiones. La energía solar aportó el 31% de la generación total mensual en diciembre de 2025, seguida por la hidráulica con 23% y la eólica con 15%. En algunos períodos puntuales del año, la generación solar y eólica llegó a cubrir hasta el 79% de la demanda eléctrica nacional en tiempo real.

Y en enero de 2026, el sistema rompió otro récord: la participación renovable total alcanzó un máximo horario de 93,59%, con el peak conjunto solar-eólico llegando al 76,44% el sábado 24 de enero entre las 13:00 y 14:00 horas.


El Punto de Partida: Una Década de Reformas Legales

Chile no llegó al 38% por accidente. Llegó porque hace más de diez años decidió construir el marco legal y regulatorio necesario para que el capital privado invirtiera masivamente en energías renovables.

La Ley 20.936 y la Transmisión Eléctrica

La modernización de la normativa de transmisión fue una de las claves más subestimadas de la transición energética chilena. Al eliminar las barreras para que los proyectos renovables ubicados en zonas alejadas pudieran conectarse a la red nacional a tarifas reguladas, esta ley desbloqueó el enorme potencial solar del norte y eólico del sur del país. Sin acceso a la red, los mejores recursos naturales del mundo no sirven de nada.

Las Licitaciones de Energía Renovable

Desde 2015, el Estado chileno comenzó a realizar licitaciones de energía de largo plazo que rompieron todos los esquemas. En 2016, la licitación eléctrica más grande de la historia de América Latina adjudicó contratos de 20 años a precios de energía solar y eólica que alcanzaron mínimos de USD 29,1/MWh, muy por debajo del costo del carbón o el gas natural. Estos contratos de tipo PPA (Power Purchase Agreements) dieron certeza financiera a los desarrolladores y detonaron una ola de inversiones privadas que no ha parado.


El Gran Protagonista: El Almacenamiento con Baterías (BESS)

Si hay un factor que explica el salto del 33% al 38% en un solo año, ese es el almacenamiento energético. Los sistemas de baterías (BESS, por sus siglas en inglés) resolvieron uno de los problemas históricos de las renovables variables: su intermitencia.

En noviembre de 2025, Chile contaba con 1.799 MW de capacidad de almacenamiento en operación, equivalentes a 7.154 MWh. Para enero de 2026, esa cifra ya había superado los 2 GW, y el país proyecta alcanzar 8,6 GW de almacenamiento en 2027, cuatro años antes de la meta oficial fijada para 2030.

¿Por qué importan tanto las baterías? Porque permiten que la energía solar generada al mediodía —cuando el sol está en su punto más alto pero la demanda no siempre es máxima— sea almacenada y despachada en las horas pico de la tarde y la noche. Sin baterías, esa energía se pierde o fuerza el desenchufe de los paneles. Con baterías, se convierte en ingresos y en mayor participación renovable en la matriz. En 2025, los sistemas BESS lograron un crecimiento del 150% en su aporte a la generación bruta del país respecto a 2024.


La Infraestructura Instalada: Una Escala Sin Precedentes

Al cierre de 2025, el Sistema Eléctrico Nacional operaba con una capacidad total instalada de 36.390 MW, de los cuales el 68,5% —es decir, 24.931 MW— correspondía a tecnologías renovables. Solo en proyectos en construcción, el país tenía 10.904 MW adicionales, de los cuales el 97,3% correspondía a proyectos renovables.

En enero de 2026, la capacidad instalada total ya había subido a 37.798 MW, con 47 proyectos de generación en construcción y un pipeline de inversión de US$19.092 millones en ejecución.

Un hito específico marcó la transformación estructural del sistema: la energía eólica superó por primera vez al gas natural en capacidad instalada instalada durante 2025, consolidando la nueva jerarquía de la matriz eléctrica chilena.


Los Retiros de Carbón: El Otro Lado de la Ecuación

Alcanzar el 38% solar-eólico no solo fue un asunto de cuántas renovables se incorporaron, sino también de cuánta generación fósil se retiró. Chile lleva años ejecutando uno de los programas de cierre de centrales a carbón más agresivos de América Latina.

En los primeros días de 2026, el sistema concretó el retiro de aproximadamente 700 MW de capacidad térmica a carbón en la zona norte, correspondiente a las centrales Mejillones 1 y 2, y la central IEM que inició su reconversión a gas natural. Este retiro no solo redujo emisiones: obligó al sistema a depender aún más de los proyectos solares y eólicos disponibles, acelerando su participación efectiva en el despacho diario.

El plan de retiro de carbón contempla que Chile cierre todas sus centrales a carbón antes de 2040, con la mayoría fuera de operación antes de 2030. Cada megavatio que sale del carbón es un megavatio que la solar o la eólica deben reemplazar.


La Geografía Como Ventaja Competitiva

No todos los países tienen la suerte geográfica de Chile. El territorio chileno es una combinación perfecta de recursos renovables excepcionales que ningún otro país del mundo posee de forma tan concentrada:

  • Desierto de Atacama (Norte): El lugar con mayor irradiación solar del planeta, con niveles que superan los 2.500 kWh/m² anuales. Aquí están instalados los proyectos solares más productivos y competitivos del mundo.
  • Estepa Patagónica y Zona Sur: Velocidades de viento de hasta 12 m/s de manera constante durante todo el año, haciendo de esta zona uno de los mejores recursos eólicos terrestres del hemisferio sur.
  • Cordillera de los Andes: Permite el desarrollo de centrales hidroeléctricas que actúan como respaldo natural para el sistema cuando el sol no brilla o el viento no sopla.

Esta diversidad geográfica es la que permite que Chile pueda operar en tiempo real con hasta el 93,59% de generación renovable sin comprometer la estabilidad del sistema eléctrico.


Los Actores Que Hicieron Posible el Récord

Detrás de los datos del Coordinador Eléctrico Nacional hay una serie de actores que ejecutaron las inversiones en el terreno:

  • Empresas desarrolladoras internacionales como Enel Green Power, Acciona, AES Andes, Statkraft y Engie Chile, que apostaron por el mercado chileno décadas antes de que los números fueran tan convincentes como hoy.
  • El Coordinador Eléctrico Nacional (CEN), que gestionó la operación del sistema garantizando la estabilidad técnica incluso cuando la participación renovable llegaba a peaks históricos.
  • La banca de desarrollo, con CORFO y entidades multilaterales como el BID y el Banco Mundial canalizando financiamiento a tasas preferentes hacia proyectos verdes.
  • El propio mercado: con costos de instalación solar que cayeron más del 90% desde 2010, la lógica económica hizo el resto. Los privados invirtieron no solo por convicción ambiental, sino porque la energía solar y eólica es, simplemente, la fuente más barata de electricidad nueva en Chile.

El Desafío que Queda: De la Generación a la Flexibilidad

Alcanzar el 38% fue un logro extraordinario, pero también reveló los límites del siguiente estadio de la transición. En 2025, Chile desperdició cerca del 20% de la energía solar y eólica que fue capaz de generar, no por falta de demanda, sino porque la red de transmisión no tiene aún la capacidad suficiente para transportarla desde el norte —donde se genera— hacia los centros de consumo del centro y sur del país.

Juan Carlos Olmedo, presidente del Directorio del Coordinador Eléctrico Nacional, fue claro al celebrar el récord: “La cuota récord de energía solar y eólica en 2025 demuestra que el sistema eléctrico chileno avanza hacia una matriz energética renovable”. Pero también subrayó que el próximo gran desafío no es agregar más paneles o aerogeneradores, sino fortalecer la flexibilidad operativa del sistema para integrar esa energía de forma eficiente.

El Coordinador Eléctrico Nacional adjudicó obras de transmisión por US$120 millones durante 2025, y hay decenas de nuevos proyectos de líneas de alta tensión en desarrollo. Pero el ritmo de expansión de la generación renovable sigue siendo más rápido que el de la transmisión, lo que plantea un imperativo político y técnico urgente para los próximos años.


Un Modelo Para América Latina

El 38% de energía solar y eólica no es solo una estadística chilena: es una prueba de concepto para toda la región. Chile demostró que un país en desarrollo puede liderar la transición energética global, crear empleos, reducir emisiones y abaratar la electricidad al mismo tiempo. El récord de 93,59% de generación renovable en un solo momento horario en enero de 2026 es la señal más elocuente de hacia dónde va la energía en Chile —y de lo que el resto de América Latina puede aspirar a lograr en los próximos años.