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Hidrógeno verde en Chile: el negocio energético del futuro

April 10, 2026

Chile está a punto de protagonizar uno de los capítulos más transformadores de su historia económica. El mismo país que durante décadas exportó cobre al mundo está posicionándose para exportar algo igualmente valioso en el siglo XXI: energía limpia en forma de hidrógeno verde. Con más de 83 proyectos anunciados en distintas fases de desarrollo, una Estrategia Nacional actualizada en 2026 y el primer préstamo del Banco Mundial a nivel global para promover hidrógeno verde otorgado precisamente a Chile, el país austral no está siguiendo la tendencia global del hidrógeno verde: la está liderando.


¿Por Qué Chile Tiene una Ventaja Competitiva Única?

La respuesta está escrita en su geografía. Chile posee un potencial energético renovable superior a 1.800 GW —equivalente a 70 veces su capacidad eléctrica instalada actual— concentrado en dos extremos del país que son complementarios y perfectos para la producción de hidrógeno verde.

En el norte, el Desierto de Atacama ofrece la mayor irradiación solar del planeta, con niveles que superan los 2.500 kWh/m² anuales. En el sur, la Patagonia chilena registra vientos constantes de hasta 12 metros por segundo durante todo el año, uno de los mejores recursos eólicos del hemisferio. Juntos, estos recursos permiten generar electricidad renovable a costos tan bajos que hacen del hidrógeno verde chileno uno de los más competitivos del mundo.

El Banco Central de Chile estima que el costo de producción de hidrógeno verde en el país podría llegar a USD 1/kg hacia 2030, cifra que está por debajo de las proyecciones para la mayoría de los competidores internacionales como Australia, Arabia Saudita o los Países Bajos. A ese precio, el hidrógeno verde chileno sería competitivo con el hidrógeno gris producido a partir de gas natural, eliminando la necesidad de subsidios permanentes para su adopción industrial.


La Estrategia Nacional 2026–2030: Un Mapa Claro

En marzo de 2026, el Ministerio de Energía presentó la Actualización de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde 2026–2030, el documento más importante para el sector desde la primera versión de 2020. La nueva estrategia introduce cambios significativos respecto a los objetivos originales:

En lugar de las ambiciosas metas de 25 GW de capacidad de electrólisis para 2030 —que resultaron inalcanzables en el plazo previsto— la estrategia actualizada fija metas más realistas y escalonadas:

  • 100.000 a 200.000 toneladas/año de hidrógeno verde para consumo interno al inicio de la próxima década.
  • 300.000 a 700.000 toneladas/año para exportación al año 2035.
  • 2 a 3,5 millones de toneladas/año al 2050, cuando el mercado global esté plenamente maduro.

El otro cambio relevante es el énfasis en la demanda interna como primer mercado. La estrategia ya no apuesta exclusivamente por la exportación, sino que prioriza el uso del hidrógeno verde en Chile —especialmente en la minería, el transporte pesado y la industria— como plataforma para construir competitividad antes de escalar al mercado internacional.

En los últimos dos años del gobierno de Boric, ingresaron al Sistema de Evaluación Ambiental más de USD 30.000 millones en proyectos de hidrógeno y amoníaco verde. Con la operación de esos proyectos, Chile tendría una capacidad de electrólisis de aproximadamente 8 GW y una producción de 979.072 toneladas de hidrógeno verde al año.


Los Proyectos que Están Construyendo el Futuro

Chile ya cuenta con 83 proyectos anunciados, de los cuales 46 son de producción y comercialización de hidrógeno y derivados, y 17 ya están operativos —aunque en escala piloto. Los proyectos de mayor envergadura definen la nueva geografía industrial del país:

Haru Oni: El Pionero Mundial

Ubicado en Cabo Negro, Magallanes, Haru Oni es la primera planta piloto de hidrógeno verde a escala industrial de América Latina. Desarrollado por HIF Global con respaldo de Porsche, Siemens Energy y Enel, el proyecto utiliza energía eólica patagónica para producir hidrógeno verde que luego se convierte en emetanol y gasolina sintética neutra en carbono para exportación a Europa. Su diseño pionero ha convertido a Haru Oni en referencia mundial para la producción de combustibles sintéticos, conocidos como e-fuels, que son la apuesta de la industria automotriz europea para descarbonizar los vehículos de combustión existentes.

Proyecto Faro del Sur (Enel Green Power)

Enel Green Power Chile desarrolla este proyecto en la Región de Magallanes, con una capacidad de 240 MW de electrolizadores alimentados por un parque eólico dedicado. El objetivo es producir 25.000 toneladas de hidrógeno verde por año que serán vendidas a HIF Chile para producir emetanol y gasolina de exportación a Europa. Con su operación, este proyecto evitaría la emisión de más de 600.000 toneladas de CO₂ anuales.

HyEx (Engie + Enaex): Hidrógeno para la Minería

En la Región de Antofagasta, la empresa francesa Engie lidera el proyecto HyEx en asociación con Enaex, la mayor empresa de explosivos de América Latina. La planta producirá 3.200 toneladas de hidrógeno verde por año a partir de energía solar, que luego será convertido en amoniaco verde para reemplazar el amoniaco fósil utilizado actualmente en la fabricación de explosivos para la minería. Con este proyecto, la cadena de valor del cobre chileno da un paso decisivo hacia la descarbonización, reduciendo más de 30.000 toneladas de CO₂ anuales.

Hidrógeno Verde Bahía Quintero (GNL Quintero)

En la Región de Valparaíso, GNL Quintero desarrolla la primera planta de hidrógeno verde de gran escala en la zona central de Chile, con una capacidad de electrólisis de 10 MW y producción de 430 toneladas de hidrógeno verde por año. Su ubicación estratégica en la zona central del país, cerca de los principales puertos de exportación y de los centros de consumo industrial, la convierte en un proyecto con alto potencial de escalamiento.


Los Derivados del Hidrógeno: El Verdadero Mercado de Exportación

Un aspecto que distingue la estrategia chilena de la de otros países productores es su énfasis en los derivados del hidrógeno como productos de exportación preferidos sobre el hidrógeno en estado puro. La razón es práctica: transportar hidrógeno gas a largas distancias es técnicamente complejo y costoso. Sus derivados, en cambio, son mucho más fáciles de manejar:

  • Amoníaco verde (NH₃): Se produce combinando hidrógeno verde con nitrógeno del aire. Es líquido a temperaturas manejables (-33°C) y puede transportarse en los mismos barcos metaneros que hoy llevan gas natural licuado. Es el principal vector de exportación de hidrógeno hacia Japón, Corea del Sur y Europa.
  • Metanol verde (e-methanol): Combustible sintético líquido producido combinando hidrógeno verde con CO₂ capturado. Es el producto central de proyectos como Haru Oni y tiene mercado en la industria química y el transporte marítimo, que busca alternativas al combustible fósil.
  • Gasolina sintética (e-fuel): El producto de mayor valor agregado, producido en varios pasos a partir del metanol. Porsche ya ha comprometido la compra de gasolina sintética producida en Magallanes para sus vehículos de alto rendimiento.

El Impacto Económico: Empleos, PIB y Nueva Industria

Los números del impacto económico potencial del hidrógeno verde en Chile son contundentes. Según el análisis del Banco Mundial, la implementación de una industria de hidrógeno verde competitiva en el país podría:

  • Incrementar el PIB en un 4% respecto a la línea base.
  • Generar 50.000 nuevos empleos directos e indirectos.
  • Posicionar a Chile como uno de los principales exportadores de energía limpia del mundo, diversificando su matriz exportadora más allá del cobre y el litio.

El Ministerio de Energía proyecta que hacia 2050, la industria del hidrógeno verde podría movilizar hasta USD 330.000 millones en inversión acumulada. Incluso con proyecciones más conservadoras, el hidrógeno verde representa la mayor oportunidad de diversificación económica que Chile ha tenido en décadas.


Los Desafíos que Quedan por Resolver

Ningún negocio del futuro llega sin obstáculos presentes. El desarrollo del hidrógeno verde en Chile enfrenta desafíos concretos que la nueva estrategia 2026–2030 reconoce abiertamente:

Costos actuales todavía altos: A pesar del potencial para llegar a USD 1/kg en 2030, el costo actual de producción se sitúa entre USD 4 y USD 7/kg, lo que aún lo hace más caro que el hidrógeno gris. La caída de costos depende del abaratamiento de los electrolizadores —que aún se importan casi en su totalidad desde Europa y China— y de la reducción del costo de la electricidad renovable.

Agua en el norte: La producción de hidrógeno requiere agua pura en grandes volúmenes. Las plantas ubicadas en el Desierto de Atacama deben desalar agua de mar, lo que agrega costos y complejidad logística. Chile tiene experiencia en desalación, pero escalar esa capacidad al ritmo que requiere la industria del hidrógeno es un desafío operativo y regulatorio significativo.

Certidumbre regulatoria: Los inversionistas internacionales necesitan marcos claros para la certificación del hidrógeno verde, el reconocimiento de sus derivados en los mercados de destino y la gestión de los permisos ambientales. La estrategia 2026–2030 avanza en esa dirección, pero los plazos de tramitación ambiental siguen siendo una limitante para la velocidad de desarrollo.

Demanda internacional en maduración: Los mercados europeos y asiáticos de hidrógeno verde están en proceso de construcción. Alemania, Japón y Corea del Sur han firmado memorandos de entendimiento con Chile, pero los contratos de compra a escala industrial todavía son escasos. La demanda global depende, a su vez, de que los países importadores avancen más rápido en sus propias regulaciones de descarbonización.


El Negocio Más Grande de la Historia Energética Chilena

Chile tardó décadas en convertirse en el primer productor mundial de cobre. La transición hacia el hidrógeno verde será más rápida, impulsada por la urgencia climática global, la caída de costos tecnológicos y el interés de países industrializados en asegurar suministros de energía limpia fuera de sus fronteras.

Con 83 proyectos en desarrollo, una estrategia nacional actualizada, el respaldo del Banco Mundial y empresas globales como Enel, Engie, Porsche y Siemens apostando capital real en territorio chileno, el hidrógeno verde en Chile ya no es una promesa de futuro: es una industria en construcción. Para inversionistas, empresas y países que buscan socios energéticos confiables en la transición hacia la carbono neutralidad, Chile ofrece lo que muy pocos países del mundo pueden garantizar: los mejores recursos naturales del planeta, la voluntad política de desarrollarlos y una trayectoria energética que ya está cambiando el mapa de la energía global.